
NO HAY UN SIGNO = ENTRE TÚ Y TUS HABITOS
¿Cuántas veces no te has comparado con otra persona, solo para ser la persona que pierde en la comparación? ¿Tú crees que si otra persona no tiene el hábito destructivo de revisar el refrigerador a media noche, que esta persona es en alguna manera un ser mas evolucionado que tú?
Todos somos unas colecciones de hábitos. Nos gusta pensar que somos muy inteligentes - y puede ser – pero lo más probable es que todo que pensamos, decimos y hacemos hoy, lo hemos pensado, dicho y hecho ayer. Para mí, darme cuenta de eso, es un poco vergonzoso, pero al mismo tiempo me da esperanza. Porque si me doy cuenta que no soy nada más ni menos de una colección de respuestas automáticas basadas en “gatillos” presentes y en el pasado, me da una tremenda oportunidad de diseñar la vida que yo quiero.
Lo que me dice esto es que mi destino no necesariamente está inscrito en roca. Empiezo pensar “¿Qué pasa si todos tenemos la posibilidad de varios destinos, y el que se manifiesta esta solo basado en nuestra interpretación de eventos de nuestra vida, y los hábitos de pensar, hablar y acciones que nosotros cultivamos?”
Esta manera de pensar me ayuda, porque también me hace entender que importante es elegir los pensamientos, palabras y quehaceres que me sube el ánimo y me ayuda caminar por un camino de más elevado. Si pensaba que podría lograrlo con un pensamiento cargado con juicio, o si tomar la postura que esa torta no me haré daño, tengo probablemente razón. Involucrándome en el lujo de un pensamiento negativo o un regalo dulce no iba tener un impacto muy destructivo en mi vida. Pero una vez que admito que tipo de creatura de hábitos soy, la motivación de manejar mis rindas se vuelve más fuerte.
Por eso solo podemos encontrar la Felicidad cuando aceptamos el hecho que no tenemos que acreditarnos lo especial y fantásticos que somos, sino solo aceptar estos regalos del Espíritu con gratitud, y no tenemos que sentirnos culpables o avergonzados por nuestros debilidades, como estos también son regalos con las cuales trabajamos en esta vida para lograr ser más fuertes, pacientes, tener mas compasión y coraje.
Los problemas que tenemos nos da la posibilidad de ver nuestros circuitos de hábitos que usamos para manejar algo difícil. Una vez que vemos los hábitos, nos damos cuenta que somos mucho mas de esa colección de rutinas que jugamos todos los días. De repente nos damos cuenta que pensamos casi las mismas cosas todos los días y nos podemos preguntar:
“¿Hacia dónde me lleva este pensamiento?”
“¿Cómo me hace sentir este pensamiento?”
“¿Qué quiero hacer con mis manos y mi boca cuando tengo este pensamiento?”
“¿Es realmente verdad?”
“¿Qué podría ser otro pensamiento que en este momento que me llevaría hacia una expresión mayor de mi mismo?”
“¿Cual es el destino que yo quiero?”
“¿Qué pensamientos debería tener y mantener para hacer más probable ese destino”?
Estamos acostumbrados a juzgarnos y otros en nuestras vidas como buenos, malos, correcto o equivocado. En verdad estamos todos hechos de la misma cosa. Son hábitos de pensar y actuar que nos forma y crea diferencias.
Tu pensar y actuar de hoy es muy probable repetido mañana si no entras “tu” y decides elegir otro camino. Nuestras ideas y conductas crean caminos en nuestro cerebro y refuerza nuestra identidad. Empezamos pensar que “Soy una persona que fácilmente se distrae”. “Soy una persona que necesita café para andar en la mañana”. “No tengo paciencia con niños ni con adulto mayores”. Estas frases solamente son verdad porque tú crees que es así.
Cuando eliges trabajar con tu respiración y concentrarte, y eliges actividades que te ayuda con ejercicios de definir metas o a lo mejor hacer yoga o meditación, no vas a ser tan fácil distraído. Cuando llegas a la conclusión que cafeína tiene un impacto negativo en tu vida, vas a ser más fuerte que esa adicción y puedes tomar una nueva identidad de una persona que no toma café.
La libertad es dar se cuenta que cuando nos deja llevar por nuestro auto piloto, vamos a seguir reaccionando hacia la vida en la manera que siempre hemos hecho, pero tenemos también la potencial, en cualquier momento (incluyendo este instante), realizar un cambio de perspectiva que cambia la vida. No siguiendo castigándote por equivocaciones del pasado. Toma la oportunidad de mirar tus circuitos de pensamientos y acción. Sepáralos de los eventos que tú crees fueron los causantes. Estos razones realmente no te va a ayudar – solo te va a entregarte excusas para justificar tus circuitos.
Siembra una semilla de pensar, una palabra y un acción que te va llevar a la respuesta que tu quieres recibir de la vida. Cuando la vida no te da lo que tú quieres, la experiencia es dolor y sufrimiento. Pero en vez de intentar a arreglar la vida, lo cual es imposible a largo plazo, como no podemos controlar personas o situaciones, enfócate en lo que puedes controlar.
Estudia tus pensamientos automáticos, sentimientos, palabras y acciones; y intenta descubrir cuales al final te está haciendo daño. Síguelos para entender donde te está llevando. Cuando piensas “Siempre voy a ser gorda. ¿Qué importa? ¡Es demasiado trabajo!” ¿Donde te lleva este pensamiento? Cuando se convirtió en automático (como pasa con la repetición), ¿qué tipo de vida te ofrece?
Claro que no podemos elegir cada pensamiento. Pero la buena noticia es, que no todos los pensamientos crean problemas. Solo los que están acompañados con una fuerte emoción son creadores. Como el cuerpo y la mente esta interconectadas, toma la decisión de mantener tu cuerpo lo más relajado y sano posible para aumentar la posibilidad de que tus pensamientos y emociones serán gentiles y amorosos. Concéntrate en las cosas y las personas que te hace sentir bien, y en todo que te hace sentir gratitud. Toma nota y perdona cuando te equivoques, mientras reconoces y celebras tus logros.
Si una rosa iba a reclamar que no es un tulipán, nos íbamos a reír de la falta de conciencia de su propia belleza esencial. Si la rosa requería que el tulipán seria más parecida a una rosa, seria obvio que equivocada está y como eso iba a disminuir la belleza de todo el jardín.
Cuando nos comparamos con otra persona, y el resultado es que somos peor o mejor, no hay diferencia. En cada caso, el juzgar nos hace sentir inquietos en el interior. Es un alivio darse cuenta que no hay nada que necesita ser arreglado. La única tarea es descubrir esta característica con que nos identificamos y evaluar si la identificación nos trae felicidad o no. Si no, cambia el manuscrito, abraza y expande la visión de quien eres, y empieza en el camino hacia tu destino.
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